Un vampiro para Navidad

Un vampiro para Navidad

Capitulo – 6

Ren observó como Baekho se quitaba la ropa. El vampiro deslizo la camisa blanca, revelando su amplio pecho en toda su gloria y sus pezones con una tonalidad exquisita que estaban firmes debido a su obvia excitación.

La mirada de Ren fue desde sus fuertes pectorales, hasta la oscura curva que y suave línea que bajaba a su estómago. Intento no parecer muy obvio mientras miraba como el vampiro se desabrochaba los pantalones y los dejaba deslizarse por las dos fuertes columnas que eran sus piernas. Ren pudo ver algo de vello delgado asomándose en sus muslos y pantorrillas.

Baekho también estaba erecto, su saco era grueso y pesado, estaba circuncidado. Se giro un poco mientras salía de los pantalones caídos y se quitaba los calcetines. Dándole a Ren una vista completa de un tono medio rojizo saco detrás de su pene y el nido de poco vello oscuro que rodeaba todo el hermoso paquete. Las pálidas y redondas nalgas de Baekho se tensaron con poder, al igual que los hermosos y cincelados músculos de su espalda, la parte superior estaba cubierta por su algo largo cabello color rubio.

Ren tragó con fuerza. Conocía un ex-guerrero cuando lo veía y Baekho obviamente había pasado bastante tiempo en esta ocupación antes de haber sido transformado. De ninguna manera podría haber desarrollado tan buen físico.

BaekHo se enderezó y permaneció inmóvil, sorprendido evidentemente por la admiración que debía mostrarse en la mirada de Minki. Sus suaves y esculpidos labios de un tono rosado, sonrieron. El brillo de un ligero rastro de barba sobre su labio superior y mandíbula, solo acentuaba la erótica curva de esos labios.

–Gracias– susurró–, pero comparado contigo soy bastante corriente. –

Ren no supo cómo responder. Incluso un simple “gracias” era difícil de pronunciar. Había pasado tanto tiempo por su cuenta, manteniéndose alejado de otros seres vivos, tantos enemigos, familiares o humanos, que se sentía totalmente dividido. Parte de él se embebía de la amabilidad de BaekHo, aceptando la potente atracción erótica entre los dos. Pero la otra parte recordaba un mundo dedicado un mundo dedicado a ningún otro compañero más que su hermana. Las dos partes luchaban una contar otra incluso mientras su erección se endurecía dolorosamente ante la ardiente mirada de BaekHo.

Por el momento, la erótica y hambrienta parte de amor estaba ganando.

Las manos de BaekHo se acercaron gentilmente de nuevo sobre los brazos de Minki y por un breve y apasionado momento, Ren pensó que el vampiro iba a besarlo. Se dio cuenta con una puñalada de decepción, que no era así.

Cuidadosamente, Dongho lo alejo del soporte de la pared y lo guió dentro de la enorme y decadente ducha, hacia el asiento en la pared. El vampiro dejó a Minki en el asiento, el mármol ya tibio por la ducha caliente y el vapor, dejándolo con la espalda apoyada en la pared. Luego alcanzó la ducha de mano, la soltó de su agarre y disminuyo la fuerza del chorro antes de dirigirlo con delicadeza al cabello y cuerpo de Ren.

A pesar de la excitación que corría por cada terminal nerviosa de su cuerpo, Minki cerró los ojos y dejó que su cuerpo se apoyara contra los azulejos, el masaje del agua acariciando su piel de la manera más placentera. El lavado lo hizo sentir renovado y cuando abrió sus ojos un poco, vio la sangre seca cayendo de su cuerpo, corriendo hacia el desagüe del centro.

Los ojos de Ren cayeron sobre el magnífico vampiro de pie delante de él. Vio las gotas de agua correr por los músculos de Dongho, moldeando los pequeños pezones en su pecho. Su rubio cabello se había oscurecido en su cabeza, pecho, piernas y alrededor de su grueso miembro, aplastándose contra su pálida piel, enfatizando los grandes músculos que se flexionaban con el movimiento cuando reemplazo la ducha de mano y alcanzó la botella de champú.

La esencia de madera de sándalo caliente llenó la ducha, mientras BaekHo exprimía el contenido de la botella en su gran mano.

Dejó la botella a un lado, frotó sus manos juntas y luego se acercó un paso a Ren. El pene de BekHo, aun erecto, se acercó todavía más a su cara.

Minki miraba, su ser entero atrapado en una bruma erótica. Los largos dedos de BaekHo, trabajaban en su cabello y cráneo, creando una capa de espumas con el champú rico a esencias. El cuerpo de Ren se puso lánguido con el delicioso masaje. La erección de BaekHo se balanceaba ligeramente con los movimientos de su cuerpo mientras enjuagaba el cabello de Ren, sus manos inclinando su cabeza hacia atrás, para que no se metiera jabón en los ojos.

–Cierra los ojos– La suave voz del vampiro, hizo temblar todo su cuerpo.

Ren obedeció y oyó como el vampiro cogía nuevamente la ducha de mano y deslizaba su cabello hacia atrás mientras sacaba el champú. Minki volvió a abrir sus ojos y vio como dejaba la ducha de mano a un lado y tomaba una toalla.

El cuerpo de Ren tembló de anticipación con la siguiente parte del baño y casi olvido responder al elogio.

–Gracias– Murmuró.

Dongho volcó el contenido de otra botella en la toalla. Esta vez, la esencia de algo picante, como tréboles e incienso de difundió en el vaporoso aire. Al momento, Baekho se arrodillo en el mármol, directamente frente a Minki, sus ojos cafés claros brillando con una mezcla de diversión y necesidad.

–De nada– inclinó su duro torso sobre Minki, la mano que sostenía la toalla acercándose a él.

Ren retuvo el aliento con la invasión de energía masculina. Su pene brincó y se tenso más allá del placer. Sus testículos prácticamente vibraban por la cercanía del vampiro.

La húmeda toalla se posó con gentileza en su cuello. Sus miradas se conectaron. BaekHo se detuvo, la energía fluyendo entre ellos era evidente.

Pero BaekHo se contuvo y permaneció donde estaba, deslizó la toalla hacia abajo por el pecho de Ren.

En movimientos circulares, DongHo pasó por cada hombro, levantando los brazos de Ren con gentileza uno a la vez, para lavar sus axilas.

La erección de Ren se levantó, queriendo nada más que la mano de BaekHo en su alrededor, dándole alivio. O aun mejor, su boca. Sus labios también cosquilleaban con el deseo de besarlo, deseando de repente el ligero roce de esos incisivos contra su pail.

BaekHo deslizó la toalla desde el centro del pecho de Minki hasta su abdomen, deteniéndose en su ombligo. La mirada del vampiro se deslizó en el erecto pene de Ren, la piel de éste registrando el calor del aliento de DongHo. Cuando finalmente elevó su mirada hasta la de Minki, los pozos cafés claros rugían con hambre.

–Si quieres que me detenga, lo haré– susurró.

La ronca voz envió sacudidas de calor por el cuerpo de Minki. Su mirada cayó sobre el amplio pecho de BaekHo, el suave cabello sobre los músculos de hierro, aplastado por el agua. Gotas de agua colgaban de la clavícula de vampiro, haciendo a Minki desear lamerlas.

–No te detengas, por favor– susurró Ren mirándolo con intensidad.

BaekHo asintió, su propia mirada casi desesperada bajo los parpados caídos. El agua colgaba de su nariz, labios y mentón, mientras movía la toalla hacia abajo, pasando el ombligo de Ren, hacia su poco vello púbico.

Minki gimió. Sin poder evitarlo, su cuerpo se arqueo suavemente contra la pared de mármol. Estaba totalmente indefenso bajo la erótica raspadura de la mojada y enjabonada toalla con la que BaekHo frotaba la base de su pene.

Entonces DongHo comenzó a frotarlo con la otra mano también, los gruesos y fuertes dedos enrollándose alrededor de su pene. El contacto hizo que la cadera de Minki se alzara hacia adelante, queriendo más, necesitando de alivio y BaekHo elevó el eje y envolvió la toalla alrededor del saco de Minki, sujetándolo con un reverente toque.

Los ojos de Ren empezaron a cerrarse, pero los forzó a abrirse, queriendo observar lo que DongHo le hacía. Movió sus caderas hacia adelante, dándole más acceso al vampiro de su retaguardia. Esfuerzo que se vio inmediatamente recompensado con el deslizamiento de la cálida toalla más allá de su saco, hacia su apretado y ansiosa entrada.

BaekHo se detuvo en el pequeño espacio de piel entre sus testículos y ano, raspando la toalla en pequeños movimientos sobre la sensible piel. Cada pequeño toque enviaba chispas de calor hacia los testículos de Minki, endureciéndose cada vez más en su saco. Sus húmedas manos se aferraban al borde del banco de mármol, sus dedos presionaban la piedra, sujetándose mientras absorbía el azote de placer.

BaekHo movía la toalla en un tortuoso y lento movimiento hacia su trasero, acariciando los costado de sus nalgas, rozando la sensible piel justo lo suficiente para hacerlo gemir.

–Por favor… BaekHo– su ruego salió en un gemido lastimero y su ardiente morada capturó el destello de una maliciosa sonrisa en los labios del vampiro.

–Lo que sea que desees, mon amour– BaekHo deslizó la toalla directamente hacia el deseoso ano de Ren, provocando a la fruncida entrada con unos toques gentiles.

Minki siseó de placer, entonces escuchó la toalla mojada golpear el piso, el toque del material reemplazado entonces por el ardor de unos dedos sobre su piel. Respondió extendiendo sus piernas aún más, desesperado por los dedos de BaekHo profundamente en él.

No tuvo que esperar mucho. El jabón había dejado su entrada resbalosa y un grueso dedo presionó en su interior, junto con una sacudida de placer.

Instintivamente Minki movió su cabeza hacia atrás y jadeo de placer.

DongHo movió su dedo en lentos y resbaladizos movimientos, estirando la entrada de Ren, pidiendo de él su total entrega.

–Si– gimió Ren, sintiendo la presión aumentar rápidamente en su pene.

El pulgar de BaekHo acariciaba el perineo, mientras su dedo se movió en el ano de Minki. Al siente momento, el húmedo calor de la boca de BaekHo rodeo el pene de Minki

Los ojos de Minki se abrieron para ver la cabeza oscurecida por la humedad, subir y bajar.

Esos suaves labios se deslizaban en febril movimiento hacia arriba y abajo del eje de Minki, el caliente lengua del vampiro deslizándose sobre sus venas y músculos, mientras los dedos de DongHo trabajaban en su parte inferior, aplastándolo de placer.

Ren observó la boca de BaekHo deslizarse hasta la cabeza de su pene, luego zambullirse hacia abajo otra vez, tomándolo casi hasta su base. La succión sacaba un gemido de Ren mientras apretaba los ojos, toda su conciencia atrapada en la caliente succión en su pene y el delicioso placer en su trasero.

BaekHo se retiro succionando con fuerza, deslizándose hacia abajo nuevamente, obviamente teniendo cuidado de no raspar el pene de Minki con sus incisivos. El brillo de la ardiente lengua del chico rubio en la sensible piel de Minki hasta el borde… cerca… más cerca… la presión se acumuló además por la increíble sensación de los hábiles dedos de BaekHo en su interior.

Finalmente Minki explotó y BaekHo succionó el semen lanzado en calientes chorros hacia la boca de este último. Los músculos  de su garganta trabajaron visiblemente mientras tragaba, tomando la esencia de Minki en su propio cuerpo, no dejando que el pene de Minki escapara de su boca hasta que succionó hasta la última gota.

La palma de BaekHo atrapó el blando y aliviado pene y lo dejó descasar contra su cadera. La mano se deslizó sobre la cadera de Ren hacia arriba, hasta que alcanzó el hombro y descansó allí, mientras su mirada se posaba sobre su rostro.

Minki lo miró otra vez incapaz de hablar todavía. Las espirales de placer aun susurraban por su cuerpo, había recibido placer a lo largo de los siglos, pero nunca antes se había sentido tan idolatrado, tan adorado en el acto.

Una cosa era absolutamente inconfundible. BaekHo lo amaba.

Años de tormento solitario rompiendo a Minki y se levanto de la pared, avanzando hacia BaekHo. Sus manos se cerraron en los amplios hombros del vampiro, los húmedos músculos temblando por su toque.

Los labios de BaekHo se abrieron, sus ojos se agrandaron ante el inesperado avance de Ren. Se acercó, apoyándose contra él, una mano posándose en su mejilla.

Ren lo miraba, perdido en la ternura de los ojos de BaekHo.

“Realmente me devolviste a la vida.” Las palabras surgieron de su mente antes de que pudiera recordar su vínculo mental.

–Al igual que tu. – Murmuró BaekHo. Su otra mano se enredo en el húmedo cabello de Ren, la gran mano sosteniendo la parte posterior de su cabeza mientras que la otra se deslizaba por su pecho, sobre su brazo, alrededor de su espalda.

Minki suspiró, el pequeño sonido capturado por la súbita presión de los labios de BaekHo contra los suyos. El vampiro era gentil, rozaba tiernamente el borde de sus labios con la punta de su lengua. Ren se abrió, dejando que la caliente invasión del picante sabor de Dongho, llenara sus papilas. Se debilitó lánguidamente en el abrazo del vampiro, cayendo hacia atrás contra el soporte de la pared de mármol, llevando a BaekHo con él, sus bocas juntas, sus leguas enredadas.

Sus pechos mojados se fusionaron, la tibia piel unida por la humedad. Ren abrió sus piernas y el musculoso cuerpo de BaekHo se acomodó entre ellas, su duro pene rozando contra Ren con un placer desgarrador.

Las manos de Minki se deslizaron por los hombros de BaekHo, sus dedos patinando por sobre sus clavículas, arriba por su garganta para acunar sus mejillas, acercando aun más sus rostros. Su beso se profundizó con el movimiento, la lengua de Minki deslizándose contra la de Dongho, la punta explorando los suaves bordes de su paladar y dientes, retornando a la ligera humedad de la lengua de su amante.

Ren apartó su boca,

–Por favor, déjame complacerte también. –

La mirada de BaekHo ardía y sus labios estaban hinchados por su beso. Se movió hacia arriba, empujando el cabello de Ren hacia atrás.

–Aún no– murmuró. –Todavía necesitas comer y descansar un poco–

Sin otra palabra, BaekHo se levanto con su grueso y duro pene aun firme por la falta de liberación. Apagó la ducha y luego ayudó a Ren a levantarse. Abrió la puerta de la ducha y sacó una toalla, abriéndola y secándole la espalda.

Minki sentía tanta ternura por la manera en que BaekHo lo trataba que supo, allí y ahora, que el pensamiento de matar a su nuevo amante, le hacía querer morir allí mismo. ¿Cómo diablos salvaría a Dara ahora?

BaekHo le giro y secó su parte frontal, con mayor cuidado alrededor de su miembro, moviendo la esponjosa toalla sobre sus glúteos hacia la grieta.

Minki se sostuvo un una mano sobre el hombro de Dongho. Solo tocar el músculo así, sintiendo la flexión, sabiendo que se flexionaba por que BaekHo lo estaba secando, era suficiente para hacerlo notar que también amaba a Baek.

Miró hacia abajo ruborizándose rabiosamente.

–Gracias– murmuró a través de su apretada mandíbula. Las palabras de amor no le salían tan fácilmente como las palabras de apreciación por el cuerpo de BaekHo que había dicho antes.

Dongho dejó de secarlo y se enderezó, mirándolo fijamente. El amor rondaba y se batía en las profundidades cafés claras..

–De nada– después de una pausa, acaricio con sus dedos la mejilla de Ren, – ¿Qué te parece si te doy un tiempo a solas antes de volver a la cama?–

Minki asintió. Verdaderamente después de la ducha, y lo que le había hecho Dongho en ella, se estaba sintiendo cada vez mejor a medida que pasaba el tiempo.

BaekHo lo sentó en un banco pequeño y dejó a la vista algunas cosas de limpieza personal. Minki lo observó colocarse un poco de loción y luego lo dejó.

Estaba enamorándose rápidamente de la forma que BaekHo lo tocaba, notando cuan vacía había estado su existencia sin esos simples actos de ternura.

Cuando terminó, Dongho lo llevó de vuelta al cuarto y lo acomodó en la cama. Con una suave mano en su espalda, lo apoyó contra las almohadas.

–Descansa ahora. Hay un restaurante en la Calle Beacon. Iré a conseguirte algo de comer, lo siento es que no tengo esa clase de alimento en casa.– sonrió y cubrió el desnudo cuerpo de Minki con la colcha.

Minki lo miró, su cuerpo aun cosquilleando y relajado de la ducha caliente, el baño y el masaje oral de BaekHo. El almizcle del sabor personal de él aún persistía en su boca, un dulce recordatorio de lo que habían hecho juntos. Una potente oleada de culpa lo cegó.

–BaekHo… vine aquí a matarte y aun así… – luchó por decirle las palabras que eran dolorosas. –No entiendo cómo puedes ser tan amable.–

Dongho se inclinó sobre él, sus cariñosos dedos acariciaron su mejilla, brindándole calor.

–Las respuestas luego, ¿vale? Nadie tiene que matar a nadie, lo prometo–

Una punzada atacó a Ren. Deseaba que BaekHo no tuviera que dejarlo ni si quiera por unos pocos minutos. En todos estos siglos a solas, excepto por Dara, el deseo de amor lo había evadido… hasta ahora.

Dongho debió haber leído su pensamiento, a juzgar por la simpatía que irradiaba de sus ojos cafés claros. La punta de su pulgar se movía por la mejilla de Ren, un gesto de apoyo lleno de ternura.

–No tardaré. Debes comer. Quizás la comida mejore algo del daño físico que sufriste– posó sus labios con ternura sobre los de Minki, probándolo lentamente. La punta de su lengua presionó contra la entrada, pasándola para frotarse contra su lengua.

Minki avanzó deslizando su mano en el húmedo cabello de BaekHo. La sensación era como de seda dorada contra su piel nívea.

A pesar de su cansancio y hambre, le pene de Minki volvió a la vida, queriendo otra amorosa y caliente liberación. Abrió aún más los labios, frotando su lengua con más firmeza contra la de BaekHo. Casi gruñó con desaprobación cuando Dongho se apartó.

BaekHo le sonrió, sus ojos azules ahora ardiendo.

–De eso también hablaremos más tarde– murmuró – lo prometo. –

A medida que la mano de Minki se deslizaba de su cabello, BaekHo capturó su muñeca. Giró la mano de Ren y presionó sus labios contra la piel. Minki dejó escapar el aliento al sentir la lengua de Dongho jugueteando ligeramente contra su muñeca.

Demasiado pronto, BaekHo retiró sus labios y dejó la mano de Minki reposando sobre la manta.

–Será mejor que me vaya ahora, si sigo así no podré marcharme. –

Ren asintió, aun aturdido por el beso de BaekHo, ambos en sus labios y en su muñeca. Observó a BaekHo dar media vuelta y salir de la habitación.

Notas sobre la autora:

Soy Beatrice y soy Perú, tengo 18 años.
Inicié en los fics desde el 2008, y “Un vampiro para navidad” es mi primera adaptación.
Tengo otros fics en “Amor Yaoi”
Y espero que les guste el Fic

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