Un vampiro para Navidad

Un vampiro para Navidad

Capitulo – 5

Ren permaneció en silencio, estaba muy debilitado, incapaz de soltarse.
Alzó la vista para observar sus grilletes. No necesitaba ser adivino para saber cuál era la sustancia. Plomo, por supuesto.
Interiormente se burló de sí mismo, de cómo su plan había salido tan mal. Debería haber probado a usa el plomo  sobre su cuerpo antes para asegurarse que podría soportarlo. Había visto inmortales desarrollar debilidad a ciertos metales, pero viviendo una existencia básicamente pacifica desde que dejo de cazar, no se había molestado en ponerse al día para conocer sus propias debilidades.
Kang debía haber descubierto algunas cosas mientras que Ren dormía y había elegido los grilletes a conciencia.
Ahora Ren estaba jodido. Y sin ningún beso.
Kang se aclaró la garganta.
–Supongo que sería inútil preguntarte quién te envió a matarme– su voz flotaba suavemente en el aire, sorprendentemente libre de amenaza. –Dado que ya se quien fue–
Minki no respondió. Observar que su propio cuchillo estaba a unos cuantos centímetros de su pecho le hizo ser un poco más cauteloso.
El vampiro suspiró. Hizo girar la hoja como fascinado por ella.
–Una magnífica obra de artesanía– murmuró. –Los artesanos inmortales son los mejores que quedan en el mundo, me temo–
Ren lo miró, cada nervio de su débil cuerpo tensó, temblando. ¿Kang estaba jugando con él? ¿Atormentándolo en sus últimos momentos? A los vampiros a menudo les gustaba torturar psicológicamente a sus víctimas antes de matarlas. Y, sin embargo, con su capacidad de empatía aún intacta, Ren no tenía la sensación de que Kang estuviese jugando con él. Más bien parecía que el vampiro se sentía… disgustado.
Bueno, desde que Ren había venido a matarlo, era de lo más comprensible. Pero de cualquier forma, ¿Por qué Kang no parecía enfadado y mas que ansioso por matarle para protegerse a si mismo? ¿Qué era lo que el vampiro estaba esperando si no estaba jugando con él antes de matarlo?
Los segundos pasaron y de repente Ren entendió gracia a su comprensión empática. Kang se sentía traicionado. Cuando Ren había revivido, el vampiro había tenido la esperanza de convertirlo en su compañero.
Pero entonces había descubierto que él solo estaba allí para matarlo. A pesar de la situación, Ren comprendió a Kang. Él mismo conocía muy bien el sentimiento de traición, haciéndolo vivido antes tantas veces a través de tantos siglos. Encontró otro momento de simpatía, una emoción que debió haber sido fuerte en él, si la vida de Sandara no dependiera de la cabeza de Kang.
Kang examinó el cuchillo un momento más y se inclino poniendo el arma suavemente en la mesita de noche.
Ren lanzó un profundo suspiro, el alivio fluyó a toda prisa sobre él, no pudo suprimir el sínodo de alivio que hizo.
El vampiro lo miró, sus ojos cafés claros ardían de la manera más extraña.
–Sé porque te envió Siwon– dijo, su tono todavía libre de cólera. Se cruzo de brazos a través de su amplio pecho. –Lo único que no he descubierto es la razón del porque él te envió a ti. Sé que hay una razón. Siwon tiene un gusto perverso por el drama y el tormento. Debe de haber algo que tú deseas. Algo importante. – Kang inclino su cabeza rubia, causando que su cabello algo largo brillara a la luz del fuego. –O tal vez… a alguien–
Ren continuo mirándolo, el sonido de los latidos del su corazón se estrellaban en sus oídos.
El conocimiento de que estaba completamente a merced de Kang se apoderó de él con la misma agonía, como si hubiera sido obligado a beber plomo. Cualquier cosa que el vampiro deseara hacer con él, podría hacerla. Mientras Minki recuperaba su fuerza eso era un obstáculo, no tenía una oportunidad. Tan fuertes como eran los inmortales, los vampiros también lo eran.
A menos que Kang fuera un Coeur Eternal… esa posibilidad existía. De su experiencia de CE, Ren sabía que la compasión era un fuerza dentro de ellos que no podían controlar, tan fuerte como en su estructura era el hambre por alimentarla.
Claro. Él había olvidado por completo eso. La cicatriz en la mejilla de Kang no estaría ahí a menos que fuera un CE. Tal vez si él simplemente le insinuara a Kang como había comenzado todo, podría explicarle su situación y tenerlo como un aliado. Entonces ellos dos podrían unirse y liberar a Dara.
Por supuesto, no había ninguna garantía de nada de eso. Aunque si trabajara en dicho plan con Kang, no se podría adivinar la reacción de Siwon cuando Ren llegara de nuevo sin la cabeza de Kang en una bandeja. Ren sabía una cosa con certeza: no puedes joder a un vampiro realmente viejo. Al menos no si esperas vivir.
Considerándolo todo, podría terminar el juego de este lado. Estaba en un callejón sin salida, hiciera lo que hiciera.
La verdad parecía ser la única esperanza de vida.
–Siwon tiene a mi hermana– murmuró. Su garganta estaba seca y áspera y el sonido salió mas como un graznido.
Kang se inclino, sirvió un vaso de agua y lo llevó a los labios de Ren, amablemente inclino el vaso, con su mano sostuvo la parte de atrás de la cabeza de Minki, dejando sólo pasar el agua suficiente en la boca de Ren sin ahogarlo, antes de retirarse.
Ren se atraganto, jadeando cuando la humedad fría cubrió su garganta. A pesar de su propia condición, Ren sintió como suavemente el vampiro lo ayudaba. Y su sospecha de que Kang era un CE aumentó.
La llama de la esperanza se intensificó. Su pudiera sentir el pecho Kang, sentir el latido de su corazón de un corazón en la mano, podría estar seguro.
El CE lo ayudaría, no sería capaz de negarle la ayuda una vez que él supiera. Sin embargo, había un problema: las manos de Ren estaban atadas y no podría simplemente preguntar a Kang qué clase de vampiro era. Si no era uno de los compasivos, habría una posibilidad aterradora que se aprovechara del estado de vulnerabilidad de Minki
Kang le dio de tomar sorbos de agua hasta que él asintió con la cabeza. El vampiro dejó la copa, y puso la cabeza en la almohada y siguió mirándolo.
– ¿Cómo se llama tu hermana?–
Ren pasó la lengua por los labios, y capturo las gotas de agua que sobraban antes de hablar.
–Sandara– contento en voz baja.
Baek suprimió el temblor de dese que recorrió su cuerpo con el pequeño movimiento de la  lengua del inmortal. No era el momento para la lujuria. Había un problema más grande que manejar.
Una ola de potente y abrasadora emoción por el inmortal fue creciendo en su interior, preparándose para romper y brotar de él. De la manera en que el inmortal había contestado su pregunta, el amor entre su hermana y él era incuestionable. Así como sin la duda era el peligro que su hermana corría como prisionera de Siwon. Sin incertidumbre, ahora que el plan de inmortal de matarlo por Siwon había fracasado, él estaba usando la simpatía como táctica. Siwon ciertamente había informado a ese hombre que Baek era al menor parte CE, e incluso si no lo hubiera hecho, la cicatriz era una pista, siempre y cuento el chico que yacía desnudo ante él supiera lo suficiente de vampiro para que la compasión de Baek sirviera a sus propios fines.
Ni si quiera importaba. O al menos no lo hacía si el inmortal lo estaba utilizando, seduciéndolo sutilmente para sus desesperados propósitos. Baek no podría hacer nada para detener la ola de amor que crecía dentro de él.
Desde el momento que se lo había encontrado en la acera y lo había visto derrumbarse por los disparos, Baekho sintió cosas por él. Entonces después de haberse alimentado de él y haber creado una vinculación tan íntima, la compasión solamente creció.
Ni si quiera encontrar el cuchillo y averiguar el verdadero propósito del inmortal había detenido la emoción creciente. La mezcla de simpatía con la inmensa soledad de BaekHo, su dese por el hermoso inmortal y su hambre profunda por un compañero, eran una combinación letal. Intoxicante.
En otras palabras, Baek estaba perdido. Lo único que necesitaba hacer era asegurarse que el inmortal no lo matara antes de que él lo entendiera.
Baek lucho contra la necesidad de extender su mano y tocar el rostro del inmortal. –¿Y cuál es tu nombre?– preguntó en voz baja.
El inmortal tragó saliva, su manzana de Adán se deslizó en su garganta, provocando el deseo de Dongho por inclinarse y poner sus labios en la piel suave debajo de la mandíbula. El olor del chico, que BaekHo distinguía a través de la sangre seca que todavía cubría su torso, subió a su nariz, un almizcle embriagador que hizo que Baek casi se sintiera borracho.
–Minki o… Ren–
No es sorprendente que el chico hubiera sido llamado por el nombre de la flor de loto de Japón. –Ren– él repitió, oyendo somnolienta su propia voz. –Ya conoces el mío, supongo–
Ren asintió. –Kang–
–Preferiría que me llamaras BaekHo, o Baek por extraño que pueda parecer, teniendo en cuenta que te ha unido a mí–
Ren no tenía respuesta. Él solo siguió mirando hacia él obviamente con miedo de que el vampiro lo matara en cualquier momento.
BaekHo suspiro. –Creo que la mejor cosa que podemos hacer ahora es que tú tomes una ducha y comas algo. Podemos ocuparnos de nuestra situación después de eso, ¿Estás de acuerdo?–
Ren asintió. La idea de agua caliente y comida llamo sus sentidos afectados. Se dio cuenta de que Kang… Baekho… no entendía muy bien qué había sucedido con su fuerza física y creía que Ren todavía era capaz de matarlo. Mejor si lo creía así.
Ya que solo Dios sabía como el vampiro había usado esos conocimientos, quizás volvería a convertirse en un Sans Ame.
De todas formas, lo único que podía hacer Ren era tratar de sentir a Kang como aliado. Y la mejor manera para conseguirlo, se dio cuenta, era darle lo que parecía que Kang deseaba el primer momento.
La idea bastó sencillamente para enviar una oleada de calor directamente a la ingle de Ren. Honestamente, pasaba por que él podría soportarlo por sí mismo. Había pasado mucho tiempo desde que había estado con alguien y también había compartido repetidas veces el deseo de tener un compañero de verdad, alguien que siempre estuviera ahí, que nunca le fallara aunque pasara el tiempo.
Kang se levantó de la cama y comenzó a deshacer las ataduras que fijaban los tobillos de Ren. Las yemas de los dedos del vampiro pasaban ligeramente sobre la piel de Ren por la fricción que había mientras desenrollaba la cuerda de la que colgaban los pesados grilletes de plomo. Entonces saco la llave de su bolsillo y desató las esposas. Ren pensó que la falta de la sensación del metal contra su piel se sentiría muy bien, ya que ahora podría mover sus pies, podría disfrutar de la libertad. Pero de pronto se dio cuenta que las llaves que Kang había sacado no eran para liberarlo de las esposas, solo lo liberó de las ataduras de los pies.
En cambio, Kang bajó suavemente las manos de Ren que estaban colocadas frente a él para que lo liberara, dejándolo de esa manera esposado. – ¿Puedes sentarte?– le preguntó todavía con las esposas en su sitio.
Ren probó sus músculos, la sensación era un poco mejor después de su largo sueño, aunque se encontraba lejos de donde el necesitaba estar. Él asintió con la cabeza, que la tenia inclinada hacia sus piernas. Esto no tenía sentido. No era de ninguna jodida ayuda para Dara y más si la habían matado. Su mirada se mantuvo en el pecho de Kang. Necesitaba varios segundos para ver el movimiento del pecho del vampiro. La respiración acompasada que allí dentro había un corazón.
–Está bien. – las manos grandes de Kang estaba posadas con firmeza pero suavemente sobre los brazos de Ren. El toque era tan cálido y suave, que casi causó el desbordamiento de las lágrimas que se acumulaban en los ojos de él. Parpadeó para eliminar el líquido salado y se concentró en llevar a cabo su misión; hundir su mano en el pecho de Kang.
– ¿Listo?–
Ren asintió de nuevo y deslizó la parte inferior de su cuerpo hacia el borde del colchó, apoyó sus plantas de sus pies firmemente en la lujosa alfombra oriental.
Kang apretó cariñosamente sus brazos y Ren rezó para que aquel simple contacto no fuera el comienzo de una erección. Estaba desnudo y el vampiro lo vería de inmediato.
Ren se apartó, pero su peso fue absorbido por las fuertes manos de Kang. Sus piernas aún estaban débiles e inestables, no sólo por haber sido encadenadas a las bolas de plomo, había que añadir que desde sus muñecas colgaban también las cadenas de plomo.
Entonces se dio cuenta de que este era el momento perfecto.
Kang dio un paso atrás animándolo a seguirlo. Ren dio un pequeño paso y se tambaleo. Sus manos vendadas aterrizaron en el musculo pectoral izquierdo del pecho de Kang. El musculo tembló bajo su mano, de una manera muy vivida y cálida, acababa de acariciar sutilmente su pecho de Kang. La yema de su dedo meñique rozó el pezón. Este acto suave le pudo duro el pene en respuesta.
Kang frunció el ceño. Él miro directamente a los ojos a Ren. – ¿Estás bien?– pregunto con voz ronca.
Ren sentía su corazón acelerado, por un momento se aterró al pensar que el vampiro supiera acerca de lo que iba a hacer. Él usó cada pizca de la disciplina de guerrero para mantener su fachada en pie. –Sí. Yo… Sólo necesito un momento. –
Para su alivio, Kang asintió con la cabeza, las líneas de preocupación desaparecieron de su cara. –Tómate tu tiempo–
El olor de la piel del vampiro, era una especie de almizcle embriagador como el incienso y estaba inundado el olfato de Ren. La esencia sensual del vampiro se iba filtrando por cada poro del cuerpo de Minki en contra de su voluntad. Cerró los ojos, lo que le obligó a poner toda su atención en el pecho que estaba bajo su mano. Pasaron unos segundos sin latidos provenientes del corazón. Pasaron varios más y la carne que estaba bajo su palma de Ren se convirtió solo en musculo duro y vibrante. No había indicios de que allí abajo hubiera un corazón latiendo.
“Joder.”
Kang era solo un alma. Era el deseo de alimentarse. La amabilidad que mostraba sólo podía ser un acto reflejo, una maniobra sutil para atormentar a Ren en su estado de indefensión. El vampiro se había alimentado de él, creando un vínculo profundo entre ello que nunca se podría romper. A pesar de que Ren ya era inmortal y su constitución no iba a cambiar, él y Kang se pertenecían el uno al otro.
Esto no significaba que Kang estuviera obligado a ayudarle. No funcionada así.
– ¿Estás preparado para continuar?– la voz de Kang rompió las reflexiones atormentadas de Ren.
Los hombros de Ren se vinieron abajo y trató de mantener su mirada clavada en sus pies. –Sí–
Sin mediar la palabra, el vampiro se movió al lado de Ren puso su cadera al lado de la ingle de él. Ren apretó los dientes tan duro como su miembro se había puesto, el eje se endureció rápido, el aumentó en su curva ascendente. Ren sintió pararse a Kang, el vampiro miraba la formación erecta, que ahora sobresalía sin piedad del cuerpo de Ren, que le estaba diciendo sin palabras lo que Minki quería.
Kang pensó que no era el momento apropiado de hacer un comentario gracioso y puso un brazo alrededor de los hombres del castaño, sería un medio de transporte de corta distancia hasta el cuarto de baño para él.
La sala recordaba a Ren las termas romanas, un lugar que no había visto en muchos siglos en sus viajes. Kang tenía un gusto exquisito en la manera que las piezas de mármol se anteponían unas con otras, junto a una ducha lo suficientemente grande como para albergar a cinco grandes hombres, con dos duchas y grifos de oro. El vampiro al darse cuenta de la expresión de Ren, hizo gestos de humildad. El mobiliario de la habitación, aunque era de lujo, era mucho más discreto. El cuarto de baño, por el contrario, rezumaba deseo sexual, cuerpos húmedos calientes rozándose unos contra otros, había que añadir el aroma de los aceites y jabones que impregnaban el aire.
A pesar de sus emociones turbulentas, a Minki le volvió a golpear la vergüenza. Un hormigueo le recordó que su miembro aun permanecía duro.
La cara sin arrugas de Kang se ilumino con una sonrisa. –Puedo ver que te gusta esta sala. Sé que todo un contraste con el dormitorio, pero siempre he pensado que el baño es la habitación más importante de la casa. –Su tono sonaba más a disculpa que a explicación. –Sin embargo, aparte de eso, la ducha es perfecta para ti, porque hay una zona para sentarse.– Abrió la gran puerta de vidrio y le indicó en el interior del frío mármol donde se encontraba el banco de otra clase de banco de otra clase de mármol que allí había. Suficientemente grande como para que un hombre corriera a lo largo.
El vampiro de ojos cafés claros posó su mirada en las muñecas de Minki y su sonrisa se esfumó. –Puedo notar que las cadenas te están haciendo daño. –Un suspiro profundo causó la subida y la bajada tentadora de su pecho bajo la camisa blanca que llevaba.
El corazón de Ren se aceleró. “¿Sería posible que Kang…Baek…realmente fuera amable?” En ese momento, se sentía feliz por su capacidad de empatía para discernir los verdaderos sentimientos del vampiro, su gran fe en el amor estaba experimentando un aleteo de esperanza. –En verdad, no duelen tanto. –
Una mirada dolorida desfiguro el rostro de Kang. Una mano se dirigió al bolsillo con la llave. –Por favor, perdóname. – Sacó la llave para abrir las esposas, que dejo caer de las muñecas de Ren
La ráfaga de aire contra su piel al ser liberado se sintió como algo glorioso y Ren movió sus muñecas hacia ambos lado. Disfrutando de la libertad. Al mismo tiempo, un dolor golpeo su corazón. La amarga ironía de que el vampiro… de… BaekHo… de haber perdido disculpas por haber encadenado al chico que veía a matarlo.
–No hay nada que perdonar– Ren murmuró. –Tú… había una buena razón. – Su voz sonaba extraña a sus propios oídos, infundía una emoción que había reservado solo para Dara… y en otra ocasión para Lizzy.
¡Joder! Por primera vez en cientos de años, oyó la ternura filtrarse en su voz, verdadera ternura. Por más que su alma gritara en señal de protesta, tuvo que admitir que había cumplido con la parte que le faltaba.
Dongho dejó las esposas caer en la mullida alfombra, que absorbió el tintineo del metal.
Su mirada se poso en el rostro de Ren, obviamente, la continuación del acto de disculpas había hecho caso omiso de aquella cusa dura que palpitaba en la entrepierna de Minki. –Supongo que si vas a matarme, débil o no, unas cuantas cadenas no te detendrían–
Ren le devolvió la mirada, impotente por encontrarse atrapado entre la guerra del deseo abrumador que sentía por BaekHo y la necesidad de cumplir su misión. Con el corazón galopando a toda velocidad hacia el amor, el cuerpo dolorido sin piedad por a este vampiro, y la vida de su hermana que pendían de un hilo. ¿Qué diablos iba a hacer? –No, no me detendrían.– Las palabras salieron antes de darse cuenta de lo que estaba diciendo. Una punzada de culpa lo apuñalo por permitir que BaekHo creyera que aún mantenía la intención de atarlo.
BaekHo se acercó, y antes de que Ren supiera lo que iba a hacer, tomo una de las muñecas irritadas de este entre sus propias manos.
Suavemente comenzó a frotar con movimientos cuidadosos, traía de vuelta la circulación a aquella carne irritada, su toque de curación aliviaba la incomodidad de le había causado.
Contra su voluntad, los ojos de Ren se cerraron. Ya no podía reprimir más el gemido que ahora vibraba en lo más profundo de su garganta.
–Esto se siente bien, ¿puedo seguir?– La voz de Dongho había caído varias notas, su voz de tenor se había convertido en un suave ronquido.
Minki asintió con la cabeza, incapaz de hablar. El toque de BaekHo recorrió todo su cuerpo, la sensación era como si la palma de la mano del vampiro estuviera acariciando de arriba abajo su dura longitud.
–Bien. Porque no quiero pensar que te hicieron daño.– La voz BaekHo destilaba pesar. Soltó la mano y tomo la otra, dándole las mismas caricias licitas de tratamiento. Sus ojos azules brillaban, un brillo revestido de deseo que emergía desde sus profundidades añiles. Se detuvo con la mano abierta de Ren entre las suyas, mirando como si quisiera darle la vuelta  la mano de Minki y besar a lo largo de la muñeca.
No lo hizo. Sin mediar palabra, BaekHo soltó la mano de Ren y metió su mano en la ducha para girar la llave de oro. Tras unos momentos, el vapor comenzó a brotar a través de la puerta de la ducha que estaba abierta.
BaekHo apoyó suavemente a Ren contra la pared de vidrio, lo estabilizó y comenzó a abrirse los botones de la camisa.
Ren se quedó inmóvil, su cuerpo palpitaba con la necesidad del calor. – ¿Qué estás haciendo?–resopló.
El café claro de los ojos de BaekHo, ardía. –Bueno, voy a ducharme contigo, tú estás convaleciente, necesitas ayuda para bañarte. –

Notas sobre la autora:

Soy Beatrice y soy Perú, tengo 18 años.
Inicié en los fics desde el 2008, y “Un vampiro para navidad” es mi primera adaptación.
Tengo otros fics en “Amor Yaoi”
Y espero que les guste el Fic

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