Un vampiro para Navidad

Un vampiro para Navidad

Capitulo – 3

Baekho se dio la vuelta, el sonido del chirriar de los neumáticos y el olor acre de la pólvora agraviaron sus sentidos. Los ecos de los disparos resonaban a través del gélido viento, marcados por un perro ladrando y de las luces pasadas en las ventanas que dan a la calle.

Se limitó a atender al hombre caído, que un momento antes, había atraídos la atención de BaekHo con su aspecto andrógino.

Dongho se arrodillo y miro la cara del chico. Sorprendentemente, los oscuros ojos estaban aún abiertos, mayormente los ojos se volvían blancos, ya que el iris se deshacía. Sus labios entreabiertos, tenían una respiración jadeante. De todas las formas posibles el hombre debería estar muerto. Nadie sobrevivía a una lluvia de plomo.

El tipo dejó escapar un par de toses. Los párpados se cerraron y su voz era ronca. Fuerte, como si quisiera seguir estando entre los vivos, ciertamente, el chico estaba muriendo.

Una sirena sonó en la distancia. BaekHo miro alrededor. Las luces de las ventanas se estaban encendiendo unas tras otras. En unos minutos, la calle ya no estaría tranquila. Tenía que actuar con rapidez.

Deslizó las manos enguantadas en el cuerpo del chico, BaekHo lo levanto con cuidado, y lo llevo cargándolo como si no tuviera peso, hasta la azotea de su edificio. Aquí, él podría tener privacidad para liberar al hombre de su miseria.

BaekHo sentó suavemente al moribundo sobre su espalda en el techo de grava, se quitó los guantes, su vista elevada distinguió las manchas oscuras de tojo en las mangas de la chaqueta.

Puso la punta de los dedos en el pulso del cuello del hombre. Los pequeños latidos eran lentos como el del hombre en el hospital hacia un par de horas. Sintió que la vida de este chico se iba.

La sirena se acercó más, llegando por el lugar donde había sido el tiroteo. BaekHo lo ignoró dándole toda su atención al muchacho que yacía delante de él. El olor metálico de la sangre acurrucado en su nariz, despertó su hambre a pesar de que acababa de comer. Abrió la chaqueta del hombre y la tiró hacia abajo, suavemente hizo a un lado el cuello de la camisa negra.

Abriendo sus labios, se agachó y hundió sus incisivos caninos sobre la carne blanda en el lado de la garganta del hombre. Tirando de ellos, él bebió la sangre de las mordidas, su propio cuerpo vibró de excitación. El salado sabor dulce de su carne mezclada con su sangre cantó a través del cuerpo de BaekHo. Bebió  profundamente, inhalando la dulce esencia del hombre, junto con su sangre. Era un alma buena, BaekHo sintió alguien a quien BaekHo podría haber amado.

El latido del corazón del chico, era fuerte en los oídos de BaekHo, se desaceleró casi cuando estuvo a punto de morir y luego se detuvo.

BaekHo debió una última gota más de sangre y se sentó, limpiándose los labios con la palma de la mano. Se arrodillo junto al cuerpo inmóvil, mirando el rostro tranquilo, ahora más visible a través de la luz de la luna. El etéreo corazón de Dongho le dolía, incapaz de alojar toda la emoción y el aprecio de la belleza física del chico, podía sentirlo. El chico tenía una frente alta a través de la cual un pequeño bloqueo de cabellos castaños había caído. Las cejas elegantemente arqueadas sobre las oscuras franjas gruesas de pestañas. Sus pómulos eran altos y planeados para esos hermosos y esculpidos labios en forma de corazón junto con un pequeño mentón. Un piel que se podía apreciar delicada y suave.

BaekHo se maravilló de la belleza de su forma, de esa belleza que no había visto desde tiempos romanos. No es que no hubiese chicos hermosos en el mundo. Ciertamente los había, pero este chico tenía algo… algo que BaekHo no podía identificar, que lo dejaba perplejo y que le había sentir un gran dolor por no saberlo.

Antes de que supiera lo que estaba haciendo, BaekHo extendió la mano y con ternura la pasó por la frente del chico y por su cabello, acariciándolo para reconfortarlo.

El movimiento repentino llamó la atención de BaekHo. “¿Qué…? ¿Realmente había visto que…? ¿El chico estaba parpadeando?” retiró la mano, mirando fijamente. El labios inferior faneca y ligeramente moviéndose, seguido por el silbido de un consumo de aire.

BaekHo se congelo. ¡No! ¿No lo había traído al otro lado, verdad? Se lo había prometido a su mismo hace siglos, cuando la CE lo había desterrado, que nunca más seria amo. Solo había engendrado un par de veces antes de que convirtiera a alguno. La muerte siempre le había parecido preferible a una existencia sin alma, y odiaba el condenar a otros a ese destino. No importaba si estas personas lo desearan o no.

El corazón de BaekHo se hundió. El chico estaba vivo, sin duda, había vuelto a la vida y BaekHo no se molesto en comprobar el pulso. La vida que se manifestaba ahora era sin duda la de los muertos vivientes.

“¡Maldita sea! Tan magnífico que se veía este chico.” Tanto que había agitado el deseo de BaekHo de aparearse, BaekHo había roto su sagrada promesa. Se había alimentado de este hombre y lo había hecho inmortal, le había condenado a la sed de sangre. Dongho era responsable de él ahora. Para toda la aternidad.

Con ternura, deslizo sus manos debajo del cuerpo inerte, ahora pulsando de nuevo a la vida débil. Acunándolo, BaekHo se lo llevó suavemente a través de la entrada del techo, dentro de la casa, a su dormitorio.

Él puso su nueva carga con cuidado sobre la alfombra delante de la chimenea y fue a encender el fuego. El resplandor de las llamas y el calor acogedor aliviarían el shock de la carga de despertar y encontrarse siendo un vampiro. La transición, por supuesto, era gradual, pero el chico, sin duda, etaria experimentando una enfermedad física como su interior regenerado.

BaekHo construyó el fuego, algo que no había hecho en mucho tiempo, pero siempre mantenía la chimenea limpia y lista.

Seguidamente volvió su atención al chico tendido en la alfombra. El suave resplandor de las llamas iluminó las facciones d l hombre, haciéndolo parecer como un dios, mostrando el tono nívea de su piel. Las oscuras pestañas aún descansaban sobre sus mejillas curtidas y su respiración se había hecho más fuerte, más firme, tal como la vida le infundía.

BaekHo suavemente abrió el abrigo de cuero negro del chico, mirando la prenda, aunque era elegante y atractiva, era muy ligera para la temporada que caía. Por debajo, no llevaba suéter, sino una camisa de cuello tortuga, que ahora estaba hecha en jirones sangrientos por la lluvia de balas. Dongho fue por un par de tijeras y cortó cuidadosamente la camisa abierta, mostrando el torso del chico. La luz del fuego bailaba frente a la masa de carne en el cuerpo del chico, sin duda dañando los órganos tiernos. Sin embargo, mientras BaekHo observaba la piel, esta se iba regenerando gradualmente, sellando las heridas de bala lentamente y expulsando los montículos de plomo como una película rebobinando a cámara lenta.

Por casi una hora, el rubio vio el cuerpo del chico sanar. Cuando el proceso se había casi terminado, BaekHo recogió las balas, tirándolas al fuego, y bajo a la cocina para servir una copa de sangre de res para su nuevo protégé. Sin duda, despertaría con una gran hambre y sed de sangre, como siempre sucedía con los de su clase. BaekHo llevó el vaso hacia el piso de arriba, y lo puso en la mesita de noche y se agachó de nuevo, sintiéndose responsable, atrapando su aliento cuando le miró.

La carne del torso del hombre había sanado por completo, dejando al descubierto un pecho firme cubierto por dos pezones lisos.

Un suave color cubría todo su pecho. Después de reducían a un camino liso hasta el centro de su estómago, suavemente marcado. Su cintura era delgada y esculpida, el ombligo profundo y acogedor para el giro de punta de la lengua de BaekHo. Esa criatura era magnifica, la visión de su nívea piel terminaba en sus cubiertos pantalones vaqueros.

BaekHo miró a su protégé todavía inconsciente, su conciencia no podía distinguir entre el afecto y el abatimiento de lujuria.

BaekHo no había tenido un amante en varios años, cuando la tensión de querer alimentarse durante las relaciones sexuales se le vino encima, hizo el curso de abstinencia al menos cargo de conciencia.

El pecho del chico, subía y bajaba de forma constante ahora, los finos vellos de su piel brillaban a la luz del fuego con cada inhalación. De pronto, abrió los ojos, las franjas de pesadas de sus pestañas se abrieron revelando unos oscuros ojos líquidos, enormes e insondables.

DongHo volvió la mirada sin pestañear, quedando alternativamente seducido y consternado. Las pupilas de su protégé no se dilataban en los absoluto con el resplandor de los no-muertos ni tampoco brillaban con el hambre de la sed de sangre. El rubio frunció el ceño. Algo era diferente aquí… mmm algo estaba fuera de lugar. O tal vez, BaekHo no estaba más que simplemente fuera de práctica con respecto a engendrar. Recordándose del cáliz de sangre que había traído de la cocina, se arrodillo.

– ¿estás sediento?–

El hombre lo miro fijamente, sus luminosos ojos oscuros no parecieron comprender. A pesar de eso, él asintió con un pequeño asentimiento de cabeza.

–Ya me lo imaginaba.– BaekHo deslizó una mano grande dentro de su cabello color castaño, era suave contra su mano, y sostuvo la cabeza del chico, levantándolo un poco. Baek puso la copa de sangre en los labios del hombre y la inclinó hasta que un poco de líquido carmesí cayó en su boca.

El hombre tragó y luego inmediatamente tosió, escupiendo la sangre de su boca como si fuera ácido. La sangre le corría por la barbilla, hasta su cuello.

Baek frunció el ceño y puso la copa a un lado. El utilizá la camisa hecha jirones del chico para limpiar el líquido escarlata suavemente de su piel. –Lo siento– murmuró, –tal vez te he dado demasiado–

El chico estaba mirándolo, su pecho palpitaba, el fondo líquido de sus ojos mostraba pánico. La expresión provoco la desesperación propia de Dongho. ¿Qué había hecho? Por intentar acabar con el sufrimiento de este hombre, le había convertido en algo que, evidentemente, no quería ser.

Tiernamente, DongHo bajó la cabeza del hombre de vuelta a la alfombra y metió los dedos en su cabello castaño. El dolor quemaba en la garganta y el pecho de BaekHo por el pobre magnifico hombre… vampiro… tendido delante de él.

Su protégé suavemente arqueó los labios en forma de corazón. Un chirrido ronco salió de su garganta. Era obvio que estaba tratando de hablar. –Ag… Ag– se quedó en silencio, claramente le era difícil hablar.

BaekHo frunció el ceño, tratando de comprender lo que su carga necesitaba… levantó la copa para ofrecerle un nuevo intento de beber, pero el chico retrocedió alzando el mentón, mirando la copa como si contuviera la sustancia más vil inimaginable.

– ¿Sangre no?– preguntó DongHo

Él negó con la cabeza. –Agu… Agu…–

– ¿Agua?–

El extraño asintió con sorprendente rapidez par alguien con aquella condición.

Baek miró fijamente un momento, luego se levanto y se fue al baño. Tiró la indeseable sangre por el inodoro, enjuagó el vaso y lo llenó de agua del grifó. Volviendo a su carga, se arrodillo, sostuvo la cabeza gruesa de cabellos castaños con suavidad y lo levantó de nuevo. Esta vez, cuando inclino el vaso a los labios del chico, el líquido fue absorbido por aquella codiciosa boca. El agua en sí parecía hacer recuperar la fuerza del hombre hasta cierto punto, y continuó así por mucho tiempo, tomó pesados tragos de agua hasta que esta se acabó.

Cuando terminó, DongHo bajó la cabeza a la alfombra.

– ¿Necesitas más agua?–

Su… Protégé. -¿pero era realmente su protégé?- sacudió la cabeza, todavía respiraba con dificultad.

Baek dejó la copa a un lado y examino al hombre que había vuelto a la vida quien cerró nuevamente los ojos. Pareciendo descansar por el esfuerzo de la bebida.

Ren dejó escapar un profundo suspiro ¡Joder! ¡Joder! ¡Joder!

Algo que había salido terriblemente mal. Las balas no lo habían afectado profundamente antes. ¿Desde cuándo había desarrollados un debilidad por el plomo? Nunca había pensando que podía suceder, pero ocurrió

Había conocido de otros inmortales en desarrollo con tales deficiencias. Si se hubiera comunicado un poco mas con otro inmortales a largo de los siglos, tal vez lo hubiera sabido antes.

Ahora ya era demasiado tarde.

Incluso en la bruma de su estado herido, comprendió que Kang se había alimentado de él y ahora creía que era un vampiro.

“Si no es un vampiro, ¿entonces qué es?”

Los ojos de Minki se abrieron de un tirón. La voz que le había hablado a su mente. No era su propia voz. No eran sus pensamientos, miró al vampiro rubio cerniéndose sobre él, la luz del fuego reflejaba su pálida piel y sus ojos cafés claros. La vista momentáneamente lo capturó. Su mirada se dirigió a la cicatriz en la mejilla de Kang. Ni si quiera la cicatriz rojiza anulaba la belleza masculina guerrera del vampiro.

Curiosamente, la forma en que quedó embelesado por el rosto de Kang causó un hormigueo en su cuello, recordando a Ren el placer que su cuerpo había experimentado cuando el vampiro le había mordido y succionado su sangre. Con el primer toque de los labios de Kang en el cuello de Ren, el cuerpo entero de Minki se estremeció deliciosamente, como si cada terminación nerviosa hubiera estallado en un orgasmo. A pesar de que no tenia duda alguna que su piel ya había sanado, el recuerdo fantasmal de la alimentación lo rondaba.

“Tal vez sea inmortal”

¡Mierda! ¡Kang otra vez! La alimentación los había conectado. El rechazo de Ren por la sangre había levantado sospechas en Kang. Solo sería peor cuando encontrara el cuchillo de Ren en la cinta de su espalda. Tenía que matar a Kang, tan pronto como cuando la fuerza le regresara y largarse de allí con su cabeza en la mano

–“¿Puedes escucharme?”–

El aliento de Ren se detuvo. Kang se dirigía ahora directamente a él. No podía permitir que existiera un vínculo mental entre ellos. La diferencia entre los enlaces de la mente de los vampiros y los inmortales era que los inmortales tenían mayor acceso lateral de los pensamientos y sentimientos. Las conexiones psíquicas de los vampiros se alimentaban solo a la comunicación telepática. Gracias a Dios por los pequeños milagros.

Ren miró hacia Kang, como si no existiera ninguna relación. Vio la comisura de los labios hermosos y masculinos esperando a que aquel vampiro hablara de nuevo.

Kang se quedó quieto. Entendió una mano y aliso el pelo de Ren, el vampiro tenía un toque sorprendentemente suave. Su mordida también había sido suave, así que cuando puso los incisivos, había empujado suavemente en la piel de Minki.

–Deberías descansar ahora.– Kang le dijo. Su voz tenía un tono agradable, profundo y resonante. La soledad del vampiro emenaba en él y Ren sintió aquella emoción en su tacto.

Siguió acariciando el cabello de Ren, causando que el cuerpo traidor de Minki sintiera un hormigueo y empezara a relajarse. Los parpados de Ren se cerraron rápidamente con el placer del tacto. En sus tantos siglos de vida, no había sentido aquel toque como el de Kang. Tan gentil, tan suave, tan amable y… erótico, a la vez.

El pene de Ren se movió en sus pantalones. Si no hubiera sido por las herida de bala, habría llegado hasta Kang y se habría subido encima de él. Pero su agotamiento fue lo único que lo detuvo.

Bueno, eso y el hecho de que él estaba aquí para matar a Kang.

Ren rezó para que en pocas horas tuviera la fuerza para llevar a cabo la tarea antes de que Kang descubriera su conexión  y él lo averiguaría. Era inevitable. Ellos estaban vinculados para toda la eternidad ahora. O al menos hasta que Ren tuviera la cabeza del vampiro.

Es decir, si Ren podía decidirse a matar a alguien cuya psique estaba profundamente entrelazada con la suya, ¡Vaya mierda! Ser inmortal no sólo era una putada la mayor parte del tiempo, ahora era también una maldición, francamente.

Ren abrió los ojos y miró a Kang, el pánico lo invadió de nuevo cuando vino el agotamiento. Pensó en el cuchillo en la cintura, oculto sólo por el cuerpo tendido en la parte superior de este. Todo lo que tenía que hacer Kang era pasar su mano por debajo de él y encontrarlo. La innata inteligencia del vampiro y suspicacia lo ayudarían a encontrar la verdad, si es que ya no había empezado a trabajar.

¡Maldito sea el puto lugar del infierno! La debilidad de la sustancia se había producido en su cuerpo excediendo en sus propios poderes curativos. Su piel ya no estaba destruida y su cuerpo ya había expulsado las balas. Sin embargo, esta debilidad latente le impedía levantarse y terminar lo que había empezado. Por lo que parecía, no cerrarse… tal pesadamente.

“No… debo… dormir.” Ren se golpeo la cabeza había atrás y hacia adelante, luchando por mantener los ojos abiertos. Estaba perdiendo la batalla. El plomo había hecho algo en su interior, prolongando su curación completa.

Si tratara de matar a Kang ahora, el vampiro fácilmente lo dominaría y lo mataría. Necesitaba toda su fuerza con el fin de enfrentar a un vampiro, no importaba cuán compasivo pudiera ser.

La compasión no iba a ganar a lo largo de la supervivencia, de eso estaba seguro.

Perdiendo la batalla contra su debilidad, Ren lanzó un largo suspiro tembloroso y se rindió a la llamada del sueño.

Notas sobre la autora:

Soy Beatrice y soy Perú, tengo 18 años.
Inicié en los fics desde el 2008, y “Un vampiro para navidad” es mi primera adaptación.
Tengo otros fics en “Amor Yaoi”
Y espero que les guste el Fic.

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